El Muay Thai, un deporte al alza

Rutina de entrenamiento mediante lucha

El Muay Thai se está convirtiendo en un deporte con cada vez más adeptos, debido a sus múltiples beneficios para la salud. Muchos especialistas recomiendan una serie de dietas para perder peso, pero no hay mejor dieta que un buen entrenamiento. Y con el Muay Thai puedes obtener los objetivos marcados a corto o medio plazo.

Esta disciplina asiática requiere constancia en el entrenamiento

Muay Thai

Se trata de una disciplina de lucha con orígenes en Tailandia que cada vez tiene más adeptos. Por ello, proponemos una serie de ejercicios relacionados con este deporte.

La carrera continua: realizar una carrera de larga distancia otorga la resistencia necesaria para aguantar el esfuerzo en la lucha. De esta forma, es recomendable mantener un ritmo constante en una carrera de media hora o más. Con las semanas, el cuerpo aguantará mejor los primeros esfuerzos y pedirá hacer más kilómetros. De esta manera, el organismo será capaz de aguantar esfuerzos mayores que en los primeros días.

La comba: al practicar Muay Thai, es probable que el profesor pida hacer algunas rondas del salto con cuerda como un calentamiento antes de la clase. Al igual que con la carrera continua, con los días, resultará más sencillo hacer los primeros esfuerzos, por lo que habría que incrementar el ritmo o el número de rondas. El método perfecto es agarrar la cuerda por la cadera y mantener los codos en un ángulo de 45 grados.

Trabajo con manoplas: este entrenamiento sirve para mejorar las habilidades ofensivas, perfeccionar los reflejos y potenciar el acondicionamiento aeróbico. Normalmente, los compañeros se turnan en los gimnasios para sostener las manoplas. Lo recomendable son cinco rondas de entre 50 y 100 patadas con cada pierna, con una intensidad máxima durante dos minutos sin descansar. Una vez que concluya este ejercicio, realizar un descanso de tres minutos.

Bolsa pesada: el instructor suele pedir que se dé patadas sobre la bolsa, al menos 100 veces por cada lado. Este tipo de ejercicio es una forma de acondicionamiento anaeróbico, lo que ayudará al luchador a seguir mejorando la resistencia. Para hacerlo por cuenta propia, realizar rondas de pateo con explosión y repetirlo entre cinco y siete veces, descansando un minuto entre cada ronda.

Sprint: el Muay Thai requiere una forma física envidiable, lo que se consigue haciendo mucho deporte y siendo constante. Importa la resistencia, pero también la reacción rápida, y una de las mejores opciones para incrementar tus niveles de ácido láctico son los sprints.

El contacto rápido con el suelo queda relacionado con los movimientos que se necesitan para realizar golpeos fuertes y para conseguir un movimiento rápido por el ring. La ventaja de los sprints es que ayudan a trabajar y fortalecer los músculos de la zona del glúteo y los isquiotibiales, los cuales son tremendamente importantes para generar la potencia necesaria en los golpes de Muay Thai.

Todos estos consejos hacen que la inclusión en este deporte sea cada vez más rápida, creando adeptos con el paso de los años, al ver el Muay Thai como algo que beneficia la salud. Ahora, ¿te atreves a una sesión de prueba para testar esta disciplina?

rutina de muay thai

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Cómo se puede quemar (de verdad) la grasa corporal

ULISES CULEBRO

A todos -o casi todos- nos ha pasado. La báscula dice que estamos bajando de peso pero las cartucheras y los michelines siguen ahí, aferrados a nuestros muslos y cintura como si no hubiera un mañana. Perder kilos puede resultar relativamente sencillo pero deshacernos de esas lorzas que los yanquis denominan tan gráficamente ‘love handles’ -algo así como tiradores del amor- parece una misión imposible.

A menos de un mes de que nos entreguemos en cuerpo y alma a los excesos gastronómicos navideños, los expertos de ZEN explican qué es ese dichoso tejido adiposo del que cuesta tanto desprenderse, por qué se produce y si se puede eliminar de alguna manera.

¿QUÉ ES?

La grasa corporal total es la combinación de la esencial y la almacenada en nuestro organismo. La primera es esencial para un funcionamiento fisiológico normal (alrededor de un 3% en hombres y un 12% en mujeres). La segunda es la reserva energética, fundamentalmente en forma de triglicéridos, que se acumula por debajo de la piel y alrededor de los órganos internos. Es prescindible y varía según la alimentación, el ejercicio o las condiciones ambientales”, explica Mireia Agramunt, dietista-nutricionista en el Hospital Sanitas CIMA.

Los denominados patrones regionales de acumulación dependen de la herencia genética y difieren por sexos. “Se reconocen dos tipos de depósitos de grasa: androide -forma de manzana-, predominante en los varones y caracterizada por un exceso de grasa en la zona toracoabdominal; y ginecoide -de pera-, usual en las féminas, se focaliza en los muslos y las nalgas”, detalla esta experta.

¿POR QUÉ SE PRODUCE?

Básicamente, porque comemos más de lo que necesitamos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo dice bien claro. “La ingesta calórica debe estar en consonancia con el gasto”. Dicho de otra manera, nuestro organismo obtiene de los alimentos la energía que necesita para funcionar con solvencia a través de las calorías. Si metemos más gasolina al coche de la que necesita, ésta se almacena en los depósitos en forma de grasa.

Según los datos de la máxima organización que vela por nuestro bienestar, “los lípidos no deberían superar el 30% de la ingesta calórica total para evitar un aumento de peso, lo que implica dejar de consumir grasas saturadas -mantequilla, tocino, aceite de palma, etc- para optar por las no saturadas -aceite de oliva, aguacate, frutos secos, etc- y eliminar gradualmente las industriales de tipo trans-bollería industrial, galletas, salsas, etc-“.

¿SE PUEDE ELIMINAR?

Sí, aunque cuesta una barbaridad. “Cuando existe un exceso de grasa, ésta se almacena en los adipocitos blancos. A medida que éstos crecen necesitan un mayor suministro de oxígeno que se ve dificultado por el daño vascular que ellos mismos producen y el distanciamiento de los mismos a los vasos sanguíneos. Esta situación de hipoxia -carencia de oxígeno- produce estrés oxidativo e inflamación y, finalmente, instaura un círculo vicioso: cada vez es más difícil perder grasa”, argumenta Raquel Vicente, farmacéutica y coordinadora de formación de Aboca España.

La buena noticia es que, con un plan adecuado, todo es posible: “La pérdida de peso sostenida durante un período prolongado y el ejercicio favorecen la reducción de las reservas de grasa y limita la pérdida de tejido muscular”, afirma Mireia Agramunt. Para ello, es condición ‘sine qua non’ realizar “una dieta adaptada a las necesidades individuales de cada uno que favorezca la pérdida de grasa -de la que el organismo se verá obligado a tirar para obtener esa energía que necesita ante la reducción de las calorías ingeridas- sin afectar al tejido muscular”.

¿CÓMO SE DEBE COMER?

La respuesta es obvia: bien y olvidándonos de hacer barbaridades tipo dietas super-restrictivas o ayunos. “La disminución drástica de las calorías para acelerar la reducción de peso puede inducir a una respuesta semejante a la inanición. Varios estudios demuestran que, durante los primeros 10 días y tras el agotamiento del glucógeno, el cuerpo consume entre un 8-12% de masa muscular y el resto de las grasas. Conforme progresa la falta de ingesta, el gasto energético procede de los triglicéridos almacenados, lo cual puede dar lugar a bradicardia, hipotensión, sequedad en piel, estreñimiento, anomalías del sistema nervioso, depresión e incluso la muerte”, advierte la experta en nutrición del Hospital Sanitas CIMA.

María Amaro, experta en nutrición de la Clínica Feel Good (Madrid), recuerda que “hay alimentos que, de forma natural, colaboran a la eliminación de grasa porque aceleraran el metabolismo y tienen un efecto saciante”. He aquí dos grupos: «Los cereales integrales -arroz, maíz, trigo, etc- son una fuente muy interesante de carbohidratos y ayudan a eliminar la grasa porque el organismo se ve obligado a utilizar un 50% más de energía de la habitual al digerirlos frente a los refinados. Los lácteos bajos en grasa también nos ayudan a sentirnos saciados y, al ser ricos en proteínas, sirven para acelerar el metabolismo».

Ricas en vitaminas, antioxidantes, bajas en calorías y perfectas para distraer la sensación de hambre, las frutas y verduras son otros de nuestros aliados en esta cruzada: “El pomelo es un gran ejemplo de quema grasas. También lo son la manzana, la mandarina y las uvas, por su alto contenido en pectina, un elemento muy interesante por su efecto depurativo. Bajos en calorías, espinacas, zanahorias, puerros, berenjenas o apio también ayudan en la eliminación de toxinas”.

¿SIRVE DE ALGO EL DEPORTE?

¡Por supuesto! “Se recomienda la realización de un mínimo de 30 minutos de actividad física al día, combinando sesiones de aeróbico y de resistencia. El primero es vital para el mantenimiento de la salud cardiovascular lo que conlleva un aumento del gasto calórico y disminución de la grasa. El segundo incrementa la masa muscular”, asevera la nutricionista Mireia Agramunt.

¿Por qué es importante tener los músculos a tono para eliminar el tejido adiposo? José Vidal, responsable de Fitness y Fisioterapia de Sha Wellness Clinic (Alfaz del Pi, Alicante), lo aclara. “El músculo no sólo tiene una función estructural, también desarrolla una importante actividad endocrina: participa en el lanzamiento al torrente sanguíneo de ciertas hormonas que repercuten en el gasto calórico”. Es decir, cuanto más musculados estemos, más calorías consumiremos, incluso en reposo.

En cuanto a la intensidad “lo ideal es polarizar”, sostiene Iván Gonzalo, creador del sistema Elements de entrenamiento. Dicho de otra manera: «Irse a los extremos: pasar de actividades aeróbicas suaves de larga duración -por encima de los 45 minutos a unas pulsaciones por minuto entre 110 y 120- a otras más breves y mucho más intensas en las que el cuerpo sigue quemando grasa incluso horas después de haber terminado de hacer deporte. La gran ventaja de este segundo método es que, además, refuerza la masa muscular, que es un potente horno metabólico». Su recomendación: “Si optamos por los entrenamientos interválicos debemos buscar ejercicios de bajo impacto para no añadir, a la alta intensidad en la quema de calorías, un desgaste elevado para nuestras articulaciones”, concluye.

Las entrenadoras Carola Prato y María Giner comparten su opinión aunque, en caso de sobrepeso, abogan por iniciar el proceso con “una primera fase basada en actividades cardiovasculares de larga duración y sin impacto. Los entrenamientos de alta intensidad estarían indicados para gente con una buena condición física previa”, apostillan.

Las actividades sin impacto que más adelgazan

CAMINAR. Andar, a buen ritmo y durante un mínimo de 45 minutos -momento en el que solemos empezar a quemar grasa- sería una de las opciones de ejercicio cardiovascular más interesantes para las personas con un exceso de peso. Otras alternativas de bajo impacto: bicicleta, elíptica o natación. HIIT. Los entrenamientos interválicos de alta intensidad son súper efectivos para eliminar el tejido adiposo. Sus contras: no deben hacerse más de tres veces a la semana -como mucho- y no son aptos para todos los públicos, sólo para los que gocen de un buen estado de forma. YOGA Y PILATES. Sí, aunque pueda parecer difícil de creer por su aparente suavidad, son super útiles. Y es que practicando estas disciplinas, en las que apenas se llega a sudar, se produce una gran combustión de grasa cuando el cuerpo está muy entrenado, ya que favorece la fortaleza y estilización de los músculos de todo el cuerpo. TRIATLÓN ‘INDOOR’. Creado por el entrenador Iván Gonzalo, se trata de una actividad sin impacto que trabaja de forma equilibrada todos los músculos del cuerpo -especialmentre del tren superior-, en la que cada uno regula la intensidad según sus características físicas.

GEMA GARCÍA MARCOS

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Sandra Sánchez suma y sigue: no se baja del podio desde 2015

Sandra Sánchez durante una competición.

La kareteka se colgó una nueva medalla en Okinawa. La número uno de la Premier League y en el ránking mundial continúa intratable

Sandra Sánchez (Talavera de la Reina, 16-9-1981) sigue sumando éxitos a un carrera para enmarcar. La talaverana se colgó una nueva medalla en Okinawa para sumar un metal más a su colección. Y es que la kareteka es una asidua al podio, los cajones son su hábitat. Sólo un dato: no se baja desde enero de 2015. Desde entonces, competición en la que participa, medalla que se va para Talavera. Así, se ha convertido en una de las mejores karatekas del planeta. De hecho, es la mejor del mundo en la modalidad de katas, su especialidad, en los últimos tres años: 2015, 2016 y 2017. 

Y eso que no ha tenido un camino fácil. Empezó en esto del karate por casualidad. Con 4 años,  la llevaron a clases de baile y a su hermano Paco le apuntaron a karate. Ella quería estar con su hermano y finalmente lo consiguió. Y creció tanto como kareteka que a los 14 años le llamaron para ir al CAR, sin embargo, su madre enfermó y decidió quedarse con ella. Lógico. Así que tuvo que buscarse la vida para seguir practicando su pasión. Fuera donde fuera. Estuvo en Australia y, tras volver a España, su entrenador Jesús Moral le apoyó para seguir creciendo como deportista. Se tenía que pagar todo para poder seguir compitiendo, pero en Abu Dabi la vida le cambió por completo. El club Al Ahli de Dubai se fijó en ella y le ficharon para enseñar y competir en su nombre. Vivió allí durante dos años y logró dos campeonatos de Europa. Allí tuvo tiempo y dedicación. Fue su billete para regresar a España como el referente que sigue siendo.

En 2015 hizo historia. Fue la primera kareteka española en la modalidad de katas que conseguía alzarse con el primer puesto de la Liga Mundial. Desde entonces no para de sumar éxitos: tres veces campeona de España, Oro en el Campeonato Iberoamericano, Oro en los Juegos Europeos de Baku, tercera en el Campeonato del mundo de Linz, Plata en Juegos Mundiales campeona de Europa en las tres últimas ediciones más todas las medallas que se ha colgado de la Premier League. Y Sandra aún tiene cuerda para rato. El karate español está en muy buenas manos…

Aimara G. Gil

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La malagueña María Torres apunta alto en el karate

Su padre es Eugenio Torres, cinco veces campeón de Europa de ‘kumite’ y su entrenador /Fernando González
Su padre es Eugenio Torres, cinco veces campeón de Europa de ‘kumite’ y su entrenador

La karateka de 20 años se centra en su sueño de llegar a Tokio 2020 cuando acaba de ganar la Copa de España absoluta

María Torres recuerda que con apenas tres años ya estaba haciendo sus primeros pinitos en el karate. Bromea con que casi no tuvo elección a la hora de subirse al tatami, ya que era un deporte muy presente en su casa. Su padre es Eugenio Torres, cinco veces campeón de Europa de ‘kumite’ y su actual entrenador. Al principio, como es lógico, era un juego, una diversión para una niña inquieta. Pero poco a poco, casi sin darse cuenta, fue aprendiendo los conceptos de este arte marcial milenario. «Cuando mis padres empezaron a darse cuenta de que prefería ir a entrenar que acudir a los cumpleaños de otros niños, de que disfrutaba mucho con el karate, empezamos a competir y a obtener buenos resultados. Entonces nos planteamos dedicarnos un poco más en serio», relata esta deportista malagueña.

Torres ya tiene 20 años y una amplia experiencia como karateka de primer nivel. Su evolución y los resultados han confirmado las buenas expectativas que había en torno a ellas en categorías inferiores. Ahora afronta el salto a la categoría sénior y apunta alto: quiere lograr el sueño de estar en unos Juegos Olímpicos, en su caso los de Tokio 2020.

La malagueña ha ganado este mes la Copa de España en Santa Cruz de la Palma y ha ascendido hasta el número tres del ‘ranking’ mundial sub-21. En octubre logró en Tenerife la medalla de bronce en el campeonato del mundo sub-21 en su categoría (’kumite’ +68 kilos) y ayer, en Santiago de Compostela, ganó el campeonato de España sub-21. «Estoy muy contenta porque era la primera vez que participaba en la Copa de España, que se organiza cada dos años. Había mucho nivel en la competición, me encontré con compañeras de la selección nacional y al ser un torneo ‘open’, sin distinción de pesos, tenía un punto de dificultad más», afirma.

Torres quiere ir enfocándose más a las competiciones internacionales, cara a pelear por una plaza en los Juegos. «A nivel internacional, la categoría sub-21 es bastante dura, porque es el paso previo a sénior. Haber logrado medallas a nivel europeo y mundial en esta categoría me ayuda a tener confianza en mis posibilidades en sénior», asegura. La clasificación para Tokio 2020 empieza el próximo año y toda su preparación está enfocada a este objetivo.

El salto olímpico tratará de darlo desde Málaga, ciudad a la que ha vuelto tras dos años de estudios y entrenamientos en la residencia Blume y el Centro de Alto Rendimiento de Madrid. «Sigo estudiando Ciencias de la Actividad Física y el Deporte pero, ahora en Málaga. Decidí regresar a mi ciudad y el cambio ha sido bueno. Aquí lo tengo todo y al tener a mi padre como entrenador tengo muchas más facilidades de horario. Además como él no me conoce nadie y la mejora es muy notable», destaca. «Mi experiencia en la Blume fue buena, conviví con mucha gente de otros deportes, pero también es duro, te dedicas por y para el karate sin obtener casi recursos económicos, por no decir ninguno, más allá de los patrocinadores que te puedas buscar. Es muy complicado estar fuera de casa», explica.

Como la mayor parte de los deportistas de élite, ha tenido que renunciar a muchas cosas propias de su juventud: «Ves que tus amigas se van de viaje o salen de fiesta y tú no puedes hacerlo porque tienes competición… A veces es duro, pero como lo haces por algo que realmente te gusta, al final cuesta menos».

María es ambiciosa, pero tiene los pies en el suelo. Sabe que es extremadamente difícil vivir del karate y ya tiene en mente su ‘plan B’: quiere ser policía. «Tengo en mente hacer las oposiciones cuando termine la carrera. Yo compito y entreno al máximo, pero no puedo desarrollar una carrera profesional en este deporte. Sin la ayuda de mis padres o si algunas colaboraciones económicas, como la del Colegio Atabal, no podría seguir compitiendo», reconoce la karateka.

Pero el uniforme policial tendrá que esperar, ya que no piensa colgar el kimono de karate por ahora. Su segunda casa en el gimnasio El Atabal, donde pasa gran parte de su tiempo junto a su padre. «Sé que estar en los Juegos es dificilísimo, sólo se clasifican ocho personas de todo el mundo… Pero mientras exista la posibilidad, seguiremos trabajando por ello», sentencia.

Enrique Miranda / Fernando González

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La felicidad por Alicia Escaño Hidalgo… La psicología me enseñó que ser feliz es una decisión

Ese estado de placer que nos embriaga en situaciones concretas es la felicidad. Todos quieren alcanzarla, saber cual es el secreto para conseguirla y experimentarla el máximo tiempo posible.

Si pudiésemos, los seres humanos intentaríamos estar felices todo el tiempo, pero esto no es más que una idealización sin fundamento ni base en la realidad. La felicidad no es un estado emocional concreto, es una forma de vida.

Claramente, no es la situación, el contexto o lo que te toca vivir lo que determina el que te sientas más o menos feliz. La felicidad no nace de ningún logro, de una pareja, de un hijo o de una casa en primera línea de playa. Ser feliz pasa por tener un sistema de valores muy bien amueblado, enfocarnos en el momento presente, amarnos de forma incondicional y saber apreciar lo que poseemos.

Todo lo que acabamos de enumerar va de la mano. Así, si nos esforzamos por cambiar nuestra filosofía de vida, que en buena parte de nosotros es bastante quejica, y adoptamos esta mirada alegre de la vida, nos percataremos de cómo podemos encontrar la felicidad exactamente donde queramos.

LA FELICIDAD NO SE ENCUENTRA, SE CONSTRUYE

La felicidad no hay que buscarla porque no existe en ningún lugar que implique búsqueda. Es decir, no está ahí afuera como muchas veces nos hacen creer.

Si esto fuera así, existirían dos tipos de personas: las que llevan una vida envidiable y son felices y los que carecen de todo y son infelices. Pero la realidad es que esto no es así. Y vamos más allá: incluso los que menos tienen a veces son los más felices.

No me gusta generalizar, pero suele coincidir que la gente que se ha acostumbrado a vivir con menos, a su vez, acaba necesitando menos. La consecuencia es que su atención está más dirigida a los pequeños placeres que a aquellas gratificaciones que son efímeras.

Es por esto que la plenitud psicológica nace desde dentro de la persona. No se trata de creer que cuando obtengamos eso que pensamos necesitar, entonces seremos felices. Si no eres feliz con lo que tienes, difícilmente lo serás cuando lo consigas.

¿CÓMO PUEDO CONSEGUIR SER UNA PERSONA MÁS FELIZ?

El primer paso que necesitas dar para sentir más felicidad es precisamente no buscar esa felicidad. Cuando nos exigimos a nosotros mismos que “debemos ser felices” y no conseguimos serlo, nos frustramos y la frustración no es precisamente sinónimo de felicidad. Además, obsesionarnos con ser felices nos llena de ansiedad y desesperación y acaba convirtiéndose en una lucha.

Para ser feliz, deja a un lado las necesidades absolutistas. Lo cierto es que necesitamos pocas cosas para estar sanamente bien: un poco de comida -no demasiada o el placer pasará a ser aversión-, un poco de agua para hidratarnos, un techo para resguardarnos, actividad física para no enfermar, tener alguna meta que nos anime a levantarnos cada mañana -pero sin enfocarnos en el resultado-, dormir, respirar y poco más.

Todo lo que pensamos que necesitamos que se sale de todo esto y provoca el que seamos más infelices. Esto no quiere decir que también encontremos placer en ello, pero han de ser solo deseos, no necesidades.

El creer que lo tenemos que tener, cueste lo que cueste, nos pone ansiosos y si lo conseguimos y finalmente lo perdemos, ya que todo en esta vida es efímero, nos deprimimos.

Cambia tu escala de valores. No te centres tanto en el trabajo, en encontrar pareja, en el dinero, en el éxito. Cuando estés a punto de morir no te acordarás de esto. Lo que sí recordarás son las experiencias vividas con tus amigos, los momentos con tu familia, el café que te tomabas a media tarde viendo el mar o el sonido de la respiración de tu perro cuando estabas leyendo un buen libro.

Que tu prioridad sea el amor: hacia ti mismo, la vida y los demás. Si eres capaz de amar lo sencillo, lo humano y a los pequeños detalles, entonces conseguirás ser feliz. ¿Te animas a ponerlo en práctica?

Por otro lado, para ser más feliz es preciso enfocarnos en el presente. Nada existe ni nada es real si no lo que estamos experimentando justo ahora con nuestros cinco sentidos. La técnica del minfulness nos puede enseñar mucho sobre esto.

No podremos ser nunca felices si nos exigimos y nos presionamos. La felicidad es un estado de fluidez mental, de aceptación, de vivir el momento.

Valoran mucho más las cosas y esto les hace sentir más placer que aquellos que no son capaces de otorgar tanto valor a lo que poseen.

Hay personas que se han topado con numerosos baches a lo largo de su vida y son felices. Otras, por el contrario, han sido siempre unos privilegiados, lo han tenido casi todo y aun así, declaran no ser felices.

David Vallejo

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Una campeona para derrotar al bullying

Giselle Sánchez abraza como a su vida el saco con el que descarga adrenalina en el gimnasio Dojo Armilla. / Alfredo Aguilar 

Giselle Sánchez brilla en el kickboxing, el deporte en el que buscó «medios de defensa» contra el acoso | Sufrió abusos por ser una chica «especial» y ahora que admite con franqueza que es lesbiana presume de haberse coronado a nivel regional y nacional

El ser una «chica especial» con «una forma de pensar» que le convierte en «diferente» motivó que la granadina Giselle Sánchez viviese gran parte de su infancia «asustada», amargada por la pesadumbre de saberse «incomprendida». Cuando sólo tenía nueve años, y asistía al ogijareño colegio Ramón y Cajal, ya «algunas niñas se metían conmigo y me llamaban marimacho» por la simple razón de que «me vestía con ropas de chicos para estar más cómoda». Y cuando alcanzó los «doce», se encontraba en el zubiense instituto Laurel de la Reina, y presentía que su condición sexual era «distinta», tuvo también «algunos ‘problemillas’» que le hicieron sentirse «amenazada». Incluso, acosada por el «bullying» que ya era consciente que sufría.

Pero lo cierto es que de aquellos episodios que tantas lágrimas le hicieron derramar porque «yo soy un poco llorona» -quiere precisar- surgió una adulta precoz y una gran deportista. De hecho, hoy, que tiene quince años y que admite sin complejos su condición de «lesbiana» puede presumir de tener «las ideas muy claras».

-Nombre
Giselle Sánchez Poyato.
-Fecha nacimiento y lugar
27/10/2001, en Granada.
-Estatura/peso
1,70 metros /64 kilos.
-Principales logros en junior-amateur
Campeona de Andalucia de light contact y semi contact (2016, Huelva). Subcampeona de España de light contact y semi contact (2016, Sevilla). Campeona de Andalucia WKA de K1 (2017, Baza). Dos veces campeona de España de K1 en el torneo Rude Boys de WKA (2017, Madrid), donde participó en la categoría de -61 kilos como en las ocasiones anteriores.

También de ser una de las figuras más señaladas de los deportes de contacto locales. Buscó en el kickboxing «protección y medios de defensa» contra la intolerancia y acabó encontrando un estilo de vida en el que está muy reconocida. Ya se ha proclamado campeona de Andalucía y de España en diferentes torneos federativos y de la WKA en la especialidad de K1. Esta es otra forma que tiene de reivindicar que «se puede salir de todo».

Traumático suceso

Aquella pequeña Giselle que fue de «carácter introvertido e ingenioso» comenzó a pasarlas canutas a raíz de un traumático suceso. Recuerda que «un día salí en defensa de una amiga con la que se estaba metiendo un grupo de chicas». En venganza, «me esperaron en un recreo y me arrancaron media cara» en lo que ya fue una clara demostración de que «la habían tomado conmigo».

Aparte de su atuendo, a Giselle le convertía en «diferente» que le gustara «el anime» -los dibujos animados japoneses-. Y eso terminó de hacerle «chocar» con una chica «con la que hubo cruce de denuncias», recuerda. Y con la que, para su desgracia, encima se reencontraría en el primero de los institutos a los que asistió tras haber sufrido no pocas humillaciones.

«Cuando la vi en la misma clase me puse un poco nerviosa. No me lo creía», señala quien así vería reproducidos los líos. Y no porque «entre ella y yo hubiera roces, ya que nos ignorábamos», sino porque fueron «sus amigas» quienes retomaron las degradaciones.

«Un día íbamos a hacer un baile en clase. Y nos dejaron de lado a mí y al único chico que se juntaba conmigo. Eso nos fastidió bastante. Y yo salté. En ese momento hubo roces. Me dijeron que como saliera a la calle me pegaban», recuerda quien así ya optó por volver a buscar la complicidad familiar para extremar las medidas. Se pasó al Mariana Pineda sin que «hubiese acabado siquiera el primer trimestre» y encima decidió buscar «nuevos medios de defensa».

«Seguridad y confianza»

Sintió que no le era suficiente con practicar kung-fu -la disciplina en la que comenzó a prodigarse a raíz del primer incidente- y ya decidió instruirse en kickboxing. Una decisión que da por besada ahora que estudia primero de Bachillerato en el Alhambra, el instituto al que se pasó en último término pero ya por otras cuestiones.

«En el kickboxing he encontrado seguridad, confianza. Es un deporte que la gente piensa que es agresivo, pero eso es por desconocimiento. Es más, aprendemos a controlar la fuerza», reivindica quien ya no tuvo «ningún problema» desde que se animó a cruzar las puertas del gimnasio Dojo Armilla.

Un hecho del que pronto «se corrió la voz» y que sirvió como arma de disuasión frente a posibles agresores. Pero también, como punto de partida de una carrera que está sorprendiendo a propios y extraños. En el club del que forma parte «me hacen sentir muy bien, querida».

Y así ha encontrado el contexto ideal para poder desarrollarse en el plano personal y encumbrarse en el deportivo adjudicándose diversos torneos autonómicos y algún que otro nacional. Ha disparado las expectativas.

«Me gusta mucho el deporte, no descarto practicarlo algún día de manera profesional», apunta quien incluso ahora agradece «todo lo que me pasó» porque «sin ello no hubiera encontrado realmente lo que me gusta». Lo que es «parte de mi vida».

Sergio Yepes

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La inseguridad

Causas y consecuencias de la falta de seguridad en uno mismo

Causas y consecuencias de la falta de seguridad en uno mismo

Con el sentimiento de seguridad inseguridad no se nace, sino que se va construyendo a lo largo de nuestra vida. No obstante, existen ciertos rasgos de personalidad como la extroversión (interés por la gente y por el mundo externo), o la búsqueda de sensaciones (necesidad de probar cosas nuevas), que aumentan la probabilidad de adoptar un estilo de afrontamiento seguro; mientras que rasgos como la introversión (interés por tu mundo interior, poco interés por relacionarte con la gente), el neuroticismo (elevados niveles de ansiedad), y la dependencia emocional (necesidad de tener al lado a personas que consideras más fuerte que tú), aumentan la probabilidad de ser más inseguro.

En cualquier caso, la cuna del sentimiento de inseguridad tiene lugar durante la infancia y adolescencia, etapas fundamentales para el desarrollo de la personalidad en las que el estilo educativo y el ambiente familiar tienen una gran influencia. Las personas inseguras generalmente han sido educadas con estilos educativos autoritarios o excesivamente protectores, en donde las decisiones eran siempre tomadas de forma unilateral por aquellos que ejercían la autoridad, y se criticaban o se entendían como patológicas las conductas o pensamientos que salían de la norma. La enorme necesidad del niño y del adolescente de ser aceptado por sus grupos de referencia (familia, compañeros, amigos, etcétera) hace que acaten las ideas de los demás, y no se formen opiniones propias, por lo que no pueden probar los efectos de su seguridad, y esto interfiere en su aprendizaje para resolver problemas.

Por lo general, estas conductas se mantienen hasta la edad adulta, donde el individuo ya autónomo, ante el peligro de tener que tomar decisiones, afrontar nuevos retos, o enfrentarse a situaciones a las que nunca antes se había enfrentado, decide estancarse en su zona de confort en la que se siente seguro y protegido, pues todo lo que ocurra dentro de la misma lo ‘sabe hacer él solo’. La conducta de evitar afrontar el problema, a corto plazo, permite que se alivie su malestar a la hora de tener que salir de la misma (por ejemplo, decidir no cambiar de trabajo a pesar de estar descontento, no romper con una relación que no funciona, no mudarse de casa aunque no cubra sus necesidades…), pero a medio/largo plazo no actuar mantiene e intensifica su sentimiento de inseguridad, por no ser capaz de desarrollar habilidades para afrontar susmiedos y tomar decisiones.

Consecuencias de ser inseguros

La falta de seguridad en uno mismo trae consigo un amplio abanico de emociones negativas que, a su vez, no hacen más que incrementar el sentimiento de inseguridad. Entre ellas encontramos la ansiedad, la tristeza, el enfado con uno mismo, la culpa, y la vergüenza. Todas ellas hacen que la autoestima de la persona insegura vaya mermando cada vez más, entrando en un círculo vicioso del que la persona insegura no acierta a salir.

Cuando estas emociones alcanzan una intensidad importante, duran demasiado, o son muy frecuentes, acaban por interferir en la vida de la persona, dando lugar a problemas psicopatológicos como los trastornos de ansiedad o síntomas depresivos, entre otros. A esto se le unen las repercusiones sociales, laborales, y en distintos ámbitos de la vida de la persona insegura, ya que sus opciones se limitan, y deja escapar a gente y oportunidades interesantes por el camino, algo de lo que en muchos casos son conscientes y que aumenta todavía más su malestar emocional.

Dra. Vanesa Fernández López

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